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• No resuelve los problemas
estructurales e influye poco en el crecimiento, destacan
Sobrevalora el gobierno la
inversión extranjera, coinciden investigadores
• Su visión de la macroeconomía,
primitiva; se limita a controlar unas cuantas variables:
Dussel
• La estrategia es vulnerable a la inestabilidad
y la pérdida de competitividad, alertan en
EU
By DAVID ZUÑIGA
Reprinted from: La Journada, October
16, 2004
La inversión extranjera ha sido sobrevalorada
por el gobierno mexicano, pues no es la respuesta
a los problemas estructurales de la economía,
y tiene una repercusión reducida en el crecimiento
y la generación de empleos, señalaron
investigadores universitarios.
Enrique Dussel Peters, profesor de la Unidad de Posgrado
de la Universidad Nacional Autónoma de México,
aseguró que el sector académico ha estado
advirtiendo, por lo menos desde hace dos años,
sobre la pérdida de competitividad de México
frente a Centroamérica y Asia.
Asimismo, sostuvo que este retroceso no se debe sólo
al estancamiento de las llamadas reformas estructurales,
sino también a que el gobierno mantiene una
visión "primitiva" de la macroeconomía
que se limita a mantener el control de unas cuantas
variables a costa del crecimiento y el empleo, y que
insiste en usar el tipo de cambio como ancla contra
la inflación, práctica que ya ha demostrado
su fracaso en Argentina y Brasil.
Según Dussel Peters, el peso está sobrevaluado
entre 20 y 25 por ciento, lo que hace al país
más caro para producir y seguirá restándole
atractivo.
Además, la banca comercial sigue negándose
a financiar a las pequeñas y medianas empresas
mexicanas. El nivel actual de crédito, agregó,
es apenas 15 por ciento del que había hace
una década.
China, ejemplificó, no es competitiva sólo
porque ofrece facilidades fiscales y mano de obra
barata, sino también porque, a diferencia de
México, sí tiene desarrolladas cadenas
productivas que permiten a las empresas locales beneficiarse
de las exportaciones.
Otra causa de pérdida de competitividad, agregó,
es la ineficiencia de las entidades gubernamentales
encargadas de apoyar a las empresas mexicanas y la
debilidad y falta de representatividad de los organismos
empresariales. Además, la pérdida de
empleos en el sector manufacturero no se ha detenido
en lo que va de la actual administración.
''Podemos imaginarnos las reformas que queramos,
pero en estas condiciones el sector productivo no
puede caminar (...) La experiencia de las últimas
décadas nos dice que la inversión extranjera
directa vinculada con las exportaciones no va a resolver
problemas estructurales de la economía mexicana,
como alta dependencia de importaciones y falta de
generación de empleos."
Mientras, en el estudio ¿Desarrollo industrial
sustentable? La estrategia de integración
de México basada en IED, los investigadores
Kevin P. Gallagher y Lyuba Zarsky, de la Universidad
Tufts, advierten que el modelo basado en atraer inversión
extranjera directa es intrínsecamente vulnerable
a la inestabilidad financiera y a la pérdida
de competitividad.
Además, esta estrategia ha excluido de los
beneficios de la exportación a la mayor parte
del aparato productivo del país, ha generado
una grave degradación ambiental, ha creado
muy poco empleo y ha agravado la pobreza y la expulsión
de migrantes.
El modelo basado en inversión extranjera,
concluyen los analistas, no es sostenible porque confunde
los medios -estabilidad macroeconómica y aumento
de la IED- con los fines -mejoras en la calidad de
vida y un incremento de la capacidad para innovar
y producir.
De acuerdo con la Conferencia de Naciones Unidas
para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), la captación
de inversión extranjera directa y su impacto
en la economía han ido a la baja. En 2001,
señala, se recibieron 26 mil 776 millones de
dólares, pero 12 mil millones correspondieron
a la venta de Banamex a Citigroup; en 2002 la cifra
fue de 14 mil 475, y para 2003 cayó a solo
10 mil 783 millones de dólares, la cifra más
baja desde 1996.
Al cierre del primer semestre México había
recibido 10 mil 262 millones de dólares; sin
embargo, la mitad de esta suma corresponde a las ventas
de acciones de Bancomer al grupo español BBVA
y de Bital al grupo británico HSBC, además
de la compra de Apasco por Holcim.
El reporte de la UNCTAD también señala
que la participación de la inversión
extranjera como porcentaje de la formación
bruta de capital fijo (inversión productiva)
ha venido a la baja: en 2001 (año de la venta
de Banamex) fue de 21.5 por ciento; en 2002 cayó
a 11.8 por ciento, y en 2003 se redujo a 8.9 por ciento.
Entre 1995 y 2003 las empresas extranjeras invirtieron
43 mil 208 millones de dólares para comprar
o fusionar empresas mexicanas.
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